*Granados lleva acarreados voluntarios a la Asamblea de los Comités de la 4ª. Transformación para lanzarle porras, lo que provocó que los asambleístas abandonaran el recinto y lo dejaran solo.

H. Matamoros, Tam. (24 de octubre del 2023) Fiel a su estilo de hacer política, que tiene como eje central su protagonismo, el sábado pasado el diputado local de Matamoros, Alberto Granados, acabó una reunión de Morena, convocada para tomar protesta a los Comités para la Defensa de la 4ª Transformación, al llevar a un grupo de acarreados voluntarios, que rompieron el protocola lanzando loas y porras al diputado Granados, para alimentar su ego y convencer a los militantes de Morena y sus partidos aliados como el PT y el PVEM, que él es el elegido de los Dioses, el Mesías que está esperando Matamoros para dirigir sus destinos.

Los desafortunados hechos del sábado pasado del señor Granados, cuestionados y criticados por militantes de Morena, no deberían sorprender a sus compañeros morenistas, porque ese ha sido su estilo y su forma de hacer política, donde el eje, reitero, de cualquier evento político, es su personalidad, es la del diputado local, Alberto Granados, que no tiene respeto a sus compañeros y militantes, a quienes trata como si también fueran parte de sus huestes acarreados, lo que nos parece una falta de respeto y por ese motivo la lección demoledora que le dieron ese día, al dejarlo prácticamente en el auditorio de la UAT.

Los desastrosos resultados de la asamblea de Morena el sábado pasado, en contra de quien se siente el Mesías que está esperando Matamoros, reitero que no debe sorprender a nadie y muchos menos a los militantes de Morena, que los conocen perfectamente al diputado Alberto Granados, que saben de sus virtudes y de que pata cojea.

Y para demostrar que el diputado Alberto Granados, quiere ser siempre el eje central de cualquier acto político, incluso ajeno a su proyecto, quiero recodar un evento que en Matamoros sostuvo el año pasado Américo Villarreal Anaya, como candidato a gobernador de Tamaulipas de Morena y aliados.

El salón del Hogar en Matamoros estaba pletórico. Américo como candidato llegó al salón ovacionado y se abrió paso entre el tumulto de la gente que quería saludarlo y tomarse una foto del recuerdo con él.

Luego de casi 15 minutos de caminata entre esa marea humana, Américo Villarreal Anaya y sus invitados especiales llegaron al templete principal. El maestro de ceremonias empezó a presentar a todos los presentes.

Y cuando estaba a punto de darle la palabra al primer orador del evento, el conductor de dicho acto interrumpió el programa para decirle a los presentes que estaba arribando su graciosa majestad, el diputado local, Alberto Granados, entre porras de los presentes para el legislador. El acto era para apoyar a Américo Villarreal Anaya, pero el diputado local lo agandayó.

Radar Político estuvo en dicho evento y difundí que me parecía una falta de respeto del diputado Alberto Granados, que llegara tarde al evento. Y lo más graves que llevara porras para su personalidad, intentando robarle reflectores en ese entonces al candidato Américo Villarreal Anaya.

Si el diputado Alberto Granados fuera un hombre con oficio político hubiera llegado a tiempo. Segundo no pretender robarle los reflectores el candidato a gobernador, Américo Villarreal Anaya. El acto no era suyo, no era para llevar acarreados voluntarios para que le lanzaran porras.

Ese evento era para Américo Villarreal Anaya. No era un evento para el diputado local, Alberto Granados. Fue una imprudencia del señor Granado, una falta de respeto para el abanderado de Morena.

Por ese motivo, reiteró, que el diputado local, Alberto Granados, haya acabado con la asamblea de Morena del sábado pasado en el auditorio de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, con acarreados voluntarios para lanzarle loas y porras, no debería de sorprender a nadie, porque el protagonismo del legislador es más fuerte que su compromiso institucional con su partido, Morena, donde tiene adeptos sin ninguna duda, pero también quienes no está a su favor por su libertad política que nadie les puede negar.

Durante el evento del sábado pasado, después de la toma de protesta de los Comités de Defensa de la 4ª Transformación, irrumpieron el escenario los porristas acarreados voluntarios del Beto Granados, lo que provocó una profunda molestia de la militancia, lo que motivo que la mayoría de los presentes se retiraran de la asamblea y lo dejaran solo con sus corifeos, quienes seguramente después de ese evento, debieron haber recibido su pago nominal, porque ellos cumplieron al pie de la letra las instrucciones y si el recinto se quedó vació esa no fue su culpa.

El diputado local, Alberto Granados está en su derecho legítimo de trabajar para buscar posicionarse para alcanzar la candidatura a la Alcaldía de Matamoros, bajo las banderas de Morena, pero sin necesidad de hacer el ridículo y que los Morenistas lo califiquen como   gandaya sin escrúpulos, por su enfermizo protagonismo que alimenta su ego, quien al mirarse al espejo le pregunta: Espejito, espejito, a quien quiere la población de Matamoros como Alcalde.

Y el espejito responde: El pueblo te quiere a ti.

Radar está de acuerdo que importantes huestes de Morena califiquen al diputado Alberto Grados como gandaya sin escrúpulos, que demuestra su falta de oficio político, ya que no acepta que haya corrientes que no estén a su favor, lo que es natural y no debe asustar a nadie.

Reitero que el diputado Alberto Granados tiene el derecho legítimo de buscar ser candidato a Alcalde de Morena por Matamoros, pero sin jugar el papel gandaya, porque como dicen el rancho, hay que ser marrano, pero no trompudo.

Si el diputado Alberto Granados, tiene las más altas preferencias electorales como presume, para que jugar el papel de gandaya en un evento institucional de Morena, al que llegaron militantes de todas las corrientes y preferencias.

Si el diputado local, Alberto Granados, goza de las simpatías de los morenistas para ser su abanderado a la Alcaldía de Matamoros, porque jugar el papel de gandaya en un evento partidista.

Creo que el diputado local, Alberto Granados se equivocó de escenario. En el evento de Morena el sábado pasado debió jugar el papel de institucional, reconociendo que sus militantes tienen libertad para decir a quien pueden apoyar, pero sin presiones ni agandayes de nadie.

Si el diputado local, Alberto Granados necesita alimentar su ego, escuchando porras a su favor, tiene recursos económicos para organizarse una fiesta, donde pueden acudir los acarreados voluntarios para lanzarle porras.

Puede organizar una fiesta de cine popular en alguna colonia y ahí escuchar porras, que alimenten su ego, reitero, para verse como el Mesías que necesita Matamoros.

Pero el señor Granados no tiene ningún derecho de pretender convertir un acto institucional de Morena, en un evento de proselitismo a su favor, llevando porras para alimentar su ego, producto de su protagonismo.

Y eso debería de entenderlo el señor Granados. Que la mayoría de los militantes abandonaran el auditorio de la UAT, es un claro mensaje para el diputado Granados de que no toda la militancia está a su favor, que merecen respeto, porque no forman parte del su club de acarreados voluntarios para lanzarle porras.

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